viernes, 17 de julio de 2015

El Arte Degenerado y la Degeneración del Arte

Lovis Corinth. Ecce Homo. 1925.



Durante los años 30, concretamente en 1937 en Múnich y otras sedes, el régimen Nazi de Adolf Hitler celebraba una muestra contraria al arte de vanguardia bajo el título 'Exposición de Arte Degenerado'.

Allí se mostraron numerosas piezas realizadas por creadores de la talla de Lovis Corinth, Ernst Kirchner o Oskar Schlemmer. Obras catalogadas por los Nazis de 'degeneradas' por ir en contra del llamado 'Arte Heroico' promovido por el Führer. Estas se alejaban del arte realista, de estilo académico y representativo de la raza aria, y representaban un tipo de creación realizado por 'judíos' y 'bolcheviques' según los líderes alemanes de aquel entonces.

Ahora pueden verse varias de estas obras en la muestra 'Fuegoblanco: la colección moderna del Kuntsmuseum Basel' en el Reina Sofía. Pinturas y esculturas, la mayoría expresionistas, que hace años atrás se denostaban por los detractores del arte moderno, mientras que ahora (salvando las distancias) se idolatran sin ningún tipo de miramiento por parte del gran público.

La fe ciega puesta en el arte moderno, sin saber muchas veces qué es lo que se está viendo es la tendencia que se ha instaurado. Algo que tiene que ver más con las modas que con el verdadero cuestionamiento crítico de la realidad.

La 'fiebre' por lo actual, ha llevado a los Museos a convertirse en especies de Centros Comerciales, tal y como afirmaba Warhol ya en los 60. Lugares en los que los intereses de imagen y marca, relacionados con lo meramente especulativo, están por encima del contenido o la expresividad de las obras.

En medio de este fenómeno, los visitantes son atraídos por la publicidad masiva de exposiciones que llenan las grandes avenidas de ciudades europeas como Madrid. Es el caso de la muestra 'Coleccionismo y Modernidad. Dos casos de estudio: Colecciones Im Obersteg y Rudolf Staechelin' también en el Reina Sofía. En esta exposición puede verse una obra de Paul Gaughin titulada 'Cuando te casarás', pieza que podría haber sido catalogada perfectamente de 'Arte Degenerado' por los Nazis. La obra en cuestión presenta un estilo y un tema vanguardistas que no gustarían a las autoridades alemanas de los 30.

En aquellos años, la dictadura nacionalsocialista desinfló los precios de las obras 'degeneradas', con la finalidad de denostar a la anterior República de Weimar y su supuesto 'despilfarro' en un momento de grave crisis. Ahora se pagan precios desorbitados por cuadros como el de Gaughin, que ha sido vendido por unos 300 millones de dólares a un museo de Quatar. Esto último se ha utilizado como reclamo para engordar las cifras de visitantes de la institución española.

Cabría preguntarse si la verdadera 'degeneración' del arte pasa en la actualidad por la existencia de un mercado artístico que está fuera de la realidad, así como por unas instituciones que son partícipes y beneficiarias directas de esta 'orgía' mercantilista. Como siempre, es el arte y el público el gran estafado, al acudir a este tipo de muestras más motivado por estas estratagemas, que por un verdadero afán de conocimiento.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Una exposición realmente útil



Si hay una exposición que esté teniendo repercusión en los medios estas últimas semanas, es 'Un Saber Realmente Útil' en el Museo Reina Sofía. La muestra está siendo objeto de una gran polémica en las redes sociales y fuera de Internet debido a la inclusión de una pequeña caja de cerillas. El objeto en cuestión ha encendido los ánimos de muchos colectivos religiosos debido a la inclusión en su superficie de un texto que 'reza': 'La única Iglesia que ilumina es la que arde' '¡Contribuya!'.

La pieza de la 'ira' ha sido realizada por un colectivo argentino llamado 'Mujeres Públicas' y es de 2005. Sus creadoras, de tendencia feminista, toman el lema del pensador anarquista Piotr Propotkin. Un intelectual y hombre de acción que encontró fuera de su país natal y de su entorno, las respuestas políticas, sociales y económicas que andaba buscando. Cambió sus nociones culturales y educativas de su entorno más cercano, pasando de servir en el cuerpo de pajes de San Petersburgo (una selecta academia militar rusa) a vivir un peregrinaje y exilio exterior sirviendo al pensamiento y la acción anarcocomunista.

Esta deriva ideológica de Propotkin recuerda a esa relación interior-exterior, que la muestra del Reina Sofía está generando. El adentro o interior es en este caso reflejo del afuera-exterior. Como ocurría con Propotkin y su viaje de 'casa' al extranjero, la muestra se presenta como un espacio seguro y cerrado que nos hace mirar hacia los lugares de fuera, en definitiva hacia la calle. La exposición es un reflejo de la situación de revuelta y malestar social que se vive en este país en los últimos tiempos, y la situación encaja con una definición de arte que dice: 'El arte es reflejo de la vida'.

Arte y artistas trabajan con un solo material, y este es su pensamiento, lo hacen como lo haría Platón o Sócrates, o cualquier otro filósofo contemporáneo. Inevitablemente los creadores están sujetos al contexto social en el que viven. En ese 'lugar' reflexionan acerca de lo que les toca de cerca, en su unión con lo que tienen fuera. La cajita de cerillas es solo la excusa para reflexionar acerca de esta relación dual.

Muchas personas que han criticado la obra quizás lo hayan hecho quedándose únicamente con el afuera de Internet o del boca a boca de la calle. Quizás hayan visto una fotografía de la pieza en cuestión, en la Red. Sin embargo no sabemos si se habrán quedado con el tema general de la exposición, o si ni siquiera se habrán dado una vuelta por las salas de la exposición, o por la Colección Permanente del museo.

No es la primera vez que el Museo expone obras que ponen en tela de juicio la religión o su estructura jerárquica. Sin ir más lejos solo debemos darnos un paseo por la cuarta planta y buscar a 'los curas' de Manolo Millares, reconocido artista del grupo El Paso del que nadie discute hoy su auoridad artística. También podemos ver el ejemplo aún más popular de 'Un perro andaluz', obra de Dalí y de Buñuel. En el filme encontraremos fragmentos claramente alusivos a la religión y sus miembros en los que éstos aparecen literalmente arrastrados por los suelos. También de Dalí es esa famosa obra que supuso la ruptura con su padre y que decía: 'Me gusta escupir en el retrato de mi madre'. La forma de fondo de la obra daliniana era la de una especie de virgen María con Sagrado Corazón. La exposición del artista catalán celebrada en el Museo Reina Sofía en 2013 incluía la pieza de la que hablo. Fue una muestra que batió records de visitantes y que sin embargo no levantó las iras de la iglesia o de sus colectivos afines.

En definitiva las muestras de arte político, controvertido, anti-burgués o anti-religioso se han dado muchísimo a partir del siglo XX. Ahí está el quid de la cuestión del arte contemporáneo. Éste trata de sacar el arte del recinto protector y cerrado del museo para conectarlo con lo que pasa en la calle.

Ahora los ánimos están caldeados, y las obras de arte son reflejo de la sociedad más que nunca. La política ha pasado a ser un tema fundamental en las vidas de los ciudadanos y todo esto ha servido para que la relación entre el adentro y el afuera del museo se reactive. La institución, durante estos días, ha dejado de ser el lugar muerto y arqueológico que ha sido durante mucho tiempo para convertirse en un espacio en el que reflexionar. Un lugar de debate que no acaba en una 'Cajita de cerillas'.





viernes, 23 de mayo de 2014

Itinerario de Cuerpo. La conciencia del cuerpo Salas 410 y 411

Bicho de Lygia Clark

Coincidiendo con 1945, año en que se publica el texto del filósofo francés Merleau Ponty, Fenomenología de la percepción, muchos artistas empiezan a reflexionar acerca del modo en que sus obras dialogan con el espectador. Se produce en este momento una ruptura con el concepto moderno de contemplación autónoma del arte, para hacer de éste una experiencia corpórea en el tiempo y en el espacio reales. Piezas como las de la brasileña Lygia Clark o el venezolano Jesús Soto cobran ahora sentido a partir de la interactividad del cuerpo del espectador con las mismas. 

A principios de los años sesenta, Clark empieza a trabajar en esta línea, ideando unas obras que denomina ‘bichos’. Éstos, presentados en la VI Bienal de São Paulo, en 1961, están hechos de paneles de metal con bisagras que se pueden manipular, convirtiendo sus creaciones en piezas “vivas”. Organismos modificables parecidos a un átomo o a una célula que cobran sentido únicamente a partir de la interacción con nuestro cuerpo. Espectador y bicho forman aquí un ente único, tomando conciencia el primero de todos sus sentidos a través de la pieza. 

La noción cartesiana clásica del “Pienso luego existo” es sustituida por el “Siento luego existo” moderno. Este debate será trascendental en la cultura popular de América Latina y en concreto en Brasil, donde la preeminencia del cuerpo ha sido siempre fundamental y ha llegado a convertirse en un rasgo distintivo. La brasileña Lygia Clark realizó una profunda reflexión acerca de lo corporal en su trabajo. Tras denunciar el modo en que muchos creadores latinoamericanos habían asimilado acríticamente los presupuestos de la abstracción geométrica europea, hizo un camino a la inversa para devolver a su obra todo lo conectado con el cuerpo y con la tierra, a partir de los años sesenta. En este período, Clark, en una especie de acto antropófago “caníbal” (siguiendo las teorías del poeta Oswald de Andrade), engulló de nuevo todo lo originario de la cultura brasileña y, ayudándose de sus bichos y sus objetos relacionales, introdujo de nuevo la preeminencia de lo corporal en el arte.

martes, 20 de mayo de 2014

Nuevo Itinerario de Cuerpo. Museo Reina Sofía


Por fin nos estrenamos con el nuevo Itinerario de Cuerpo escrito por los mediadores culturales del Museo:

El itinerario Cuerpo forma parte de un programa de visitas comentadas que hacen un recorrido transversal por varias partes de la Colección, tomando como hilo conductor una temática común que propone una perspectiva más amplia y rica de las obras seleccionadas.
En este caso, se trata de un acercamiento a uno de los puntos centrales y más recurrentes del arte de la segunda mitad del siglo XX, muy presente en el período abordado en las salas de la Colección 2. Desde que el horror y la violencia de los cuerpos sacrificados en la Segunda Guerra Mundial abrió los ojos a los artistas sobre la imposibilidad de volver a la idealización de la belleza anterior, el cuerpo, en su dimensión más cruda, se convierte en el medio de expresión de todos los sentimientos, deseos y miedos, en definitiva, de todas las experiencias humanas: desde las pulsiones sexuales y voyeuristas hasta la conciencia liberadora del cuerpo, concebido ahora como campo de acción y de reivindicación de los discursos de emancipación individual y social.
La visita desarrolla las obras de creadores que trabajaron en la posguerra, como Lee Miller, Jean FautrierHenri Michaux oPablo Picasso; de los primeros que experimentaron con el cuerpo como medio artístico, como Yves Klein o Alberto Greco; o de los que analizaron el papel del cuerpo como sujeto de consumo, como los miembros de Equipo Realidad o de la Internacional Situacionista.
(Texto de la web del Museo)

miércoles, 16 de abril de 2014

Luis Gordillo en Vitoria y las Fábulas Reales de Paula Rego


Luis Gordillo XXL/XXI. Artium. Vitoria-Gasteiz. Hasta el 24 de agosto.
Informalismo, Geometrismo, Pop, Psicoanálisis... Catalogar la obra de Luis Gordillo se antoja harto complicado. El artista sevillano ha sabido moverse siempre entre un estilo y el siguiente, tratando como él mismo afirma "de mantenerse vivo y no estar al servicio de una corriente determinada, impidiendo que ésta se convierta en una imposición". Su arte es trascendental para escribir la historia de la pintura contemporánea española, y ahora, atendiendo a este gran legado, la sede de exposiciones Artium, en Vitoria-Gasteiz, presenta la muestra 'Luis Gordillo XXL/XXI'.

Aquí podemos ver lo último de lo último, aquello en lo que ha trabajado el artista en los últimos años. Alrededor de 40 obras que nos tratan de explicar su 'personalidad múltiple', marcada por la visión 'caleidoscópica' de su arte.

Gordillo es considerado un creador bisagra entre la generación de los artistas de El Paso de los años 50 como Saura o Millares y la Nueva Figuración madrileña de finales de los 60. Los llamados 'Esquizos de Madrid', como llamaban los catalanes de Grup de Treball a los pintores madrileños de la nueva generación como Carlos Alcolea, Chema Cobo o Guillermo Pérez Villalta se fijaron en la pintura de Gordillo como fuente de inspiración en la que basarse. El sevillano, más mayor que los demás del grupo, tenía un recorrido más amplio en la pintura y supo aconsejar muy bien sobre este arte. Su obra "recordaba al negro y blanco de El Paso, pero derivaba hacia otra cosa", tal y como afirma el pintor.

La muestra de Artium forma parte junto a la exposición 'Juan Mieg. Xuxurlaka', del programa 'En paralelo', un proyecto que trata de hacer coincidir en tiempo y espacio a estos dos autores que destacaron y destacan en la pintura. Las series de Gordillo aquí presentadas nos recuerdan al trabajo que pudimos ver en la exposición antológica 'Iceberg Tropical' llevada a cabo en 2007 en el Museo Reina Sofía, cuando el artista se hizo con el Premio Velázquez de las Artes Plásticas. Solo queda que el visitante decida: ser o no ser gordillista, 'that´s the question'.


Paula Rego. Fábulas Reales. Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa. La Coruña. Hasta el 14 de septiembre.
La figuración inquietante domina en la nueva muestra retrospectiva de la obra de Paula Rego. Creadora nacida en Lisboa en 1935, a los 17 años se estableció en Londres. Su obra pictórica puede verse en el Museo Contemporáneo Gas Natural Fenosa de La Coruña a través de una muestra antológica titulada 'Fábulas Reales', hasta el 14 de septiembre.

Rego es una de las artistas portuguesas más cotizadas a nivel internacional. El prestigio de su carrera viene consolidado por su aprendizaje en la prestigiosa Slade School of Fine Arts de Londres. En su trabajo tiene un peso muy importante lo literario. Cuentos infantiles e iconografía popular se presentan en su pintura, cuya técnica pulcra y definida viene acompañada siempre por un aura de inquietante extrañeza. Sus obras utilizan un lenguaje realista, pero en la mayoría de las ocasiones sus escenas parten de la más pura fantasía.

Verdad y ficción se entremezclan en sus lienzos que se presentan como metáforas de la realidad contemporánea. En sus obras personas y animales conviven teniendo también como centro temático importante todo lo concerniente a los problemas actuales de la mujer y el feminismo. Esta muestra retrospectiva parte desde los años 60 y llega hasta la actualidad.


miércoles, 2 de abril de 2014

Luis Gordillo: "Todas las tendencias conviven, sólo que algunas se esconden más que otras"

Hacemos un repaso por la trayectoria de Luis Gordillo a través de esta entrevista. El creador sevillano nacido en 1934 es heredero del arte de los informalistas y los surrealistas franceses. Su obra destaca por su interés por el psicoanálisis y el automatismo. En los 70 y 80 será famoso también por ser artista bisagra entre la generación de los integrantes de El Paso de los 50, y la Nueva Figuración madrileña de los llamados Esquizos de Madrid, colectivo del que formó parte. Sus obras forman parte de las colecciones de los museos y galerías más importantes de todo el mundo, como es el caso del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
En 1958, durante su paso por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla se asienta en el París de finales de los 50. ¿Cómo se desarrolla su estancia en la ciudad francesa?
La etapa en París fue muy importante para mí. Alguna vez he escrito que yo no fui el clásico pintor americano en esa ciudad, rodeado de mujeres y encandilado por la buena vida bohemia. Fui todo lo contrario, un pintor andaluz triste en París. Sin embargo aprendí muchísimo, ya que no me perdía nada en una ciudad que aún era el centro del mundo a nivel artístico. La pintura por ejemplo de los informalistas, el cine o la literatura que allí tuve la oportunidad de presenciar fueron luego básicos para el resto de mi carrera. 

Se dice que el artista Juan Antonio Aguirre fue el primer 'gordillista'a finales de los 60, concretamente en el 67, con la exposición que organizó en la sala Amadís de Madrid. A usted le colocan como figura puente entre Nueva Generación, presente en aquella muestra, y la generación siguiente de Carlos Alcolea. ¿Qué papel cree que jugó como artista 'senior' dentro de los llamados Esquizos de Madrid de los 70-80?

En el Madrid de finales de los 60 no había un museo de arte contemporáneo, sólo había dos o tres galerías. En esos momentos los artistas más presentes eran los de la generación de El Paso de 1957, con creadores como Antonio Saura o Manolo Millares junto con la galerista Juana Mordó. Sin embargo, recuerdo que había actividad, quizás yo di con el pequeño núcleo donde estaba esa actividad, no recuerdo un Madrid muerto. Todo lo contrario a la sensación que tengo ahora con más de 50 galerías y muchísimos museos. 

Conocí a Juan Antonio Aguirre muy pronto en Madrid. Él estaba fascinado conmigo. Montó el grupo expositivo de Nueva Generación para ser presentado en la sala Amadís en 1967, centrándose básicamente en torno a Manuel Barbadillo y en mi figura. Nosotros dos sentíamos la necesidad de realizar una cosa mixta entre razón e inconsciente. La exposición fue muy variada ya que, por ejemplo, también estaba Elena Asins y su marido Julio Plaza, quienes hacían algo distinto a lo nuestro. Allí había de todo, arte Pop, abstracción geómetrica, etc.

El hecho de ser un puente con la siguiente generación de Carlos Alcolea o Guillermo Pérez Villalta sí que considero que fue cierta. Además, Juan Antonio fue muy activo con la generación posterior. Al ser él el director de la galería e impulsarnos, se convirtió también en puente hacia la siguiente generación. Dentro de ésta, conformada por artistas más jóvenes que yo, se fijaron mucho en mí. Algunos hicieron su obra inspirándose en la mía, como Carlos Alcolea, Chema Cobo y quizás también Carlos Franco. Tuve influencia en el grupo, no solamente como base estética para algunos, sino también como figura que hacía recordar a la pintura del negro y blanco de El Paso, pero que derivaba hacia otra cosa.


En cuanto al término de Esquizos, ¿de dónde viene en su opinión ese apodo con el que llamaban a su grupo de artistas los catalanes?

Los catalanes nos miraban con un cierto desprecio. Ellos eran 'los listos', estaban con la vanguardia y nosotros éramos algo de Madrid. En mi opinión luego Grup de Treball no fue realmente tan relevante. Nunca me han agradado estéticamente, pero comprendo que estaban entonces en la vanguardia. Todo lo contrario a nosotros, que habíamos tomado una deriva que se salía del progreso del arte entre comillas.


En los 70, el tipo de arte que estaba más en boca de todos fue el Conceptual, con su mayor foco en Cataluña con Grup de Treball, entre otros. ¿Cómo veía su práctica de la pintura en un momento en el que no era el medio más desarrollado?

Creo que a esos Esquizos de la Nueva Figuración madrileña, como nos llamaban los catalanes, lo que más les interesó de mi obra fue la síntesis a la que llegué en mi trabajo después de haber pasado por múltiples etapas: informalismo, geometrismo y pop.

Cuando terminé con el geometrismo me encontré en el aire. Sentía que el arte iba por otro lado. A final de los 60 pasé por un momento de crisis en la que dejé de pintar. Me dediqué únicamente a hacer dibujos muy automáticos, y me vi en una situación realmente desesperada, pensé que 'el tren se iba'. Creo que es algo que tomé como una especie de suicidio estético, sin embargo seguí por ese camino y mirando atrás al final no me ha ido tan mal.


Sin embargo, luego en los años 80 la cosa cambia y es la pintura la que vuelve a resurgir y a moverse, no sólo en España, sino también en otros muchos lugares del mundo...

En mi opinión siempre todas las tendencias conviven, sólo que algunas veces unas se esconden mientras que otras aparecen. En el fondo siempre están vivas. Efectivamente en los 80 vuelve la pintura, además se pinta de una forma figurativa, con mucha materia, pero los Esquizos ya practicábamos esto desde principios de los 70.


Se dice que su pintura se inspira en el Informalismo de Fautrier o Dubuffet y en los surrealistas y el psicoanálisis, pero ¿hasta qué punto y en qué motivos recurre a ellos o trata de superarlos?

En todo este mundo de surrealismo e informalismo, en mi opinión se encuentra un elemento básico que es el inconsciente. El psicoanálisis teorizó sobre esta especie de reserva anímica dentro del hombre en la que éste no tiene consciente. Sin embargo se encuentra ahí, funcionando de una forma muy activa y que puede ser incluso contraria a lo que la persona desea o sabe. Evidentemente, mi trabajo se sitúa en esta línea. Mi experiencia en el informalismo, esencialmente muy libre, presentaba un problema y es que este era incontrolable. Se basaba en el azar puro y se vivía muy mal con este tipo de arte, uno dependía de encontrar el buen momento para trabajar. Deseaba controlar de alguna manera eso. Creo que mi obra se basa en ese control de lo inconsciente, pero no en destruirlo. Mi idea es que el inconsciente siga vivo, que brote para después darle un organismo o un cuerpo en el que se desarrolle, creo que esa es la base de mi obra.


¿Es verdad que los mejores dibujos que realiza son los que hace cuando está al teléfono?

Esa es una broma que planteé hace algún tiempo y que tiene sentido. Cuando estás hablando por teléfono estás controlando la conversación. En ese momento salen unos dibujos muy curiosos. Como cuando hay una reunión de gente seria, y algunos se aburren y empiezan a dibujar. Ahí es cuando se nota que todo el mundo tiene posibilidades de pintar, pero antes la persona tiene que desconectar de su yo consciente.


En 2007, coincidiendo con su Premio Velázquez, tuvo lugar su antológica 'Iceberg Tropical' en el Museo Reina Sofía. Recuerdo al verla que era paradigma perfecto del desarrollo de su trabajo: una especie de doble o cuádruple personalidad constante. ¿Es así?

Siempre he intentado mantenerme vivo, no estar al servicio de mi estilo, y que este último se convierta en un dictador. Si es así, ese tirano puede llegar a quitarte la vitalidad. Trato de mantener esa línea con la base inconsciente, agarrándome a la parte más viva del individuo. Esta forma de trabajar genera capricho y alternancia, y a eso es a lo que estoy siempre atendiendo, a la necesidad, al capricho, a lo que más me divierte, lo que en cada momento me atrae para mantener lo más viva posible mi obra.

Ahora se inaugura su última exposición junto con la de R. B. Kitaj (1932-2007) en la galería Marlborough de Madrid. ¿Qué cree que les une a ambos en cuanto a su trabajo?

La obra de Kitaj me interesa mucho. Me interesaba mucho de joven y estoy muy contento de presentar mi obra junto a la de él. En el momento en que mi trabajo pasó al grupo de Los Esquizos, allí aparecieron una serie de nombres, artistas nuevos para España que hacían pintura y que hacían figuración. Es el caso de Alex Katz, que entonces lo descubrimos y que creo que era mejor que ahora. También estaba David Hockney cuya obra no me interesaba tanto, pero a los otros sí les atraía más. Y estaba Kitaj, quien también nos interesó mucho, sobre todo la primera época, anterior a los años 80. Esta era muy geométrica, figurativa y enormemente controlada, además de muy política. La mayoría de lo que se presenta en la Marlborough es de la segunda época, con algunas obras realmente soberbias.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Las caras de admiración por el cine se convirtieron en caras de terror por los bombardeos

El cine de José Val del Omar (Granada, 1904-1982) compone un ‘corpus’ de creación experimental poco conocido en nuestro país. Realizamos en esta entrevista con la ayuda de Gonzalo Sáenz de Buruaga y Piluca Barquero, familiares, expertos en la obra del creador granadino y albaceas de su legado, un recorrido por vida de este realizador y fotógrafo experimental cuya obra forma parte de una muestra dedicada a una década fundamental en la cultura y el arte español.
En esta entrevista descubrimos aspectos apasionantes del trabajo de Val del Omar en las Misiones Pedagógicas durante la Segunda República y en los años de la Guerra Civil. El universo de Val del Omar es complejo, marcado por un concepto poético de lo audiovisual. Su obra, suma de tradición y de vanguardia, se resume a través de ‘la mecánica mística del cine’, concepto creado por él, en el que resume su anhelo por hacer del cine una experiencia de arte total, en la que trataba de involucrar al unísono todos los sentidos del espectador.

El archivo Val del Omar, que se constituye al localizar, organizar y catalogar el conjunto de documentos que conforman la obra de este director, ¿cuándo y de qué forma comienza? 

Gonzalo Sáenz de Buruaga: “Val del Omar existe gracias a María José, su hija. Sin ella su figura no hubiera tenido ninguna repercusión. Ella trabajaba en el cine americano, gracias a lo cual se podían financiar las películas de su padre”.

Piluca Barquero: “En mi opinión es en 1989 cuando se empieza a trabajar de manera más seria en el Archivo Val del Omar. Lo digo, porque es cuando se comienza a trabajar en el libro ‘Val del Omar sin fin’ y con él cuando se inicia la gran recuperación de su trabajo. El laboratorio PLAT (Picto Lumínica Audio Táctil), el estudio de Madrid donde trabajó durante sus últimos años fue un regalo de Gonzalo (su yerno) y de María José. El realizador tuvo épocas de trabajos rentables como en los Estudios Chamartín, como jefe de Efectos Especiales, en ENOSA (Empresa Nacional de Óptica S.A.), en la antigua Escuela de Cine, o en los Festivales de España. Val del Omar tuvo muchos trabajos alimenticios”.

En los años 20, Val del Omar viajó a Francia, se sabe poco de esa etapa, ¿por qué es más desconocido este momento?

GSB: “Visitó París muy joven, en el año 1921, con tan solo 17 años. Estuvo allí antes que Buñuel, a pesar de ser menor que él. Sus padres se habían divorciado y él vivía con su abuela. Todos los ‘caprichos’ que tenía su nieto se los daba ella. Solamente estuvo en París unos meses, pero el viaje fue fructífero. Allí empezó a ver películas en el cine club de Louis Delluc y conoció al director francés Marcel l'Herbier, amistad que mantuvo durante el resto de su vida. En definitiva fue un viaje iniciático para él”.

Con dinero de su abuela, Val del Omar realizó su primera película, ‘En un rincón de Andalucía’, en 1927. Sin embargo, no le gustó el resultado y la destruyó. Después hizo un viaje a Las Alpujarras con la intención de hacer meditación trascendental. En aquel momento pasó de ser un bohemio (su familia tenía un concesionario de la marca de coches Buick) y comenzó a reflexionar sobre el ‘sentido místico de la energía’. Aquí se forjó la Meca Mística. La mecánica ya estaba presente desde la época de los coches. 

PB: “En los años 20, Val del Omar ya está hablando de sus futuros inventos, como la diafonía (sistema de sonido de dos fuentes sonoras anterior al sistema estéreo), el desbordamiento apanorámico (la proyección de imágenes abstractas en las paredes laterales y el suelo de la sala junto a la proyección tradicional) o la ‘tactilvisión’ (proyectar fuentes de luz sobre objetos tridimensionales para darles vida y sensación de corporeidad).

En los años 30 Val del Omar entra a formar parte de las Misiones Pedagógicas (1931-1934) fundadas por Bartolomé Cossío durante la Segunda República. Trabajaba como fotógrafo, director de cine, montador y proyeccionista. ¿Cómo entró a formar parte de aquel movimiento pedagógico?

GSB: “En realidad se ‘enroló’ en las Misiones a través de Bartolomé Cossío. Cossío era un ídolo para Val del Omar. El cineasta había leído su libro sobre El Greco, un estudio fundamental que cambió totalmente la imagen del pintor en España. Hasta su publicación, El Greco era considerado un extravagante o un loco, un tipo con un defecto en la vista”.

En algún escrito Val del Omar afirma que fue Federico García Lorca quien le presentó a Bartolomé Cossío. Lorca era mayor que él y en aquel tiempo un personaje ya reconocido. El universo de Val del Omar era eminentemente técnico y entonces casi nadie sabía nada acerca de lo que él hacía. La técnica en esos años era algo ‘extravagante’. Tuvo un círculo muy pequeño de amigos, no existe ningún documento en el que Lorca mencione al director de cine. Sin embargo, su contacto con Cossío fue grande, estuvo en las Misiones desde el principio y con ellas realizó, según sus propias declaraciones, más de 40 documentales. Prácticamente en paradero desconocido.

PB: “Pensamos que alguno de estos documentales podrían aparecer con el tiempo en algún archivo militar. Una de las teorías acerca de esto es que el Gobierno franquista los eliminó, otra es que la propia casa Kodak se deshizo de ellos. Kodak ponía el negativo, y le daba una copia del documental a Val del Omar. Aunque existen unos archivos sin clasificar en Rochester, se cree que Kodak se pudo deshacer drásticamente de todas aquellas películas”.

GSB: “Este es un punto que está por explorar. Me resisto a pensar que estén todas perdidas. Lo cierto es que nos han llegado solo cinco documentales de aquellos años. Entre ellos ‘Estampas 1932’, de la que se presenta cierto material en esta exposición del Reina Sofía, y ‘Vibración de Granada’ –película hecha con material de las Misiones, pero sufragada por Val del Omar– y que es una premonición de lo que haría en ‘Aguaespejo granadino’ de 1953”.

También trabajó con Josep Renau, el que fue director general de Bellas Artes durante la guerra, ¿no es así?

GSB: “Su trabajo con Renau está documentado. Val del Omar pertenecía al Ministerio de Instrucción Pública de la República. Renau era entonces director general de Bellas Artes, y Val del Omar estuvo en Valencia hasta el final de la guerra. En mi opinión, toda la obra de foto-collage de Renau influyó bastante en el cineasta”. 


Muchas de las fotos del Pabellón de la República de París (1937) fueron tomadas por Val del Omar y Gonzalo Menéndez Pidal durante las proyecciones de cine de las Misiones. Lo que hacía luego Renau con ellas era realizar ‘collages’. En uno de los libros recientemente publicados con motivo de la muestra del Museo Reina Sofía, Jordana Mendelsson, la comisaria de la misma, trata el tema de las fotografías de Val del Omar, de las cuales algunas sirvieron para hacer los collages de Renau. También sus fotos hechas durante las Misiones, las de los niños asombrados ante el cine, se utilizaron como propaganda para ilustrar la idea de que eran niños aplastados por la aviación fascista. 

PB: “Las caras de admiración con el cine se convirtieron en caras de terror por los bombardeos de la aviación fascista”.

¿Qué sucede con Val del Omar cuando los nacionales entran en Valencia casi al final de la guerra?

PB: “Cuando los nacionales entraron en Valencia, Val del Omar estaba esperando a que le dieran el ‘paseillo’, para ser fusilado. Pero al ser un técnico pudo escapar de la muerte, pues los nacionales le mandaron a trabajar en Radio Mediterráneo en el Circuito Perifónico, un invento suyo, que luego se destinó a la propaganda del Régimen. Estuvo unos meses trabajando hasta que, sin saber aún cómo, le dejaron marcharse. Finalmente viajó a Madrid en 1941”.

En los años 30 trabajó en diversos inventos como en un antecedente de lo que hoy conocemos como zoom...

GSB: “Inventó el zoom mucho antes de que el que conocemos hoy en día se patentara. Lo creó guiado por un sentido místico de la imagen, el de ‘aprojimar’ a los gitanos del Albaicín hasta el Palacio de la Alhambra. De hecho existe un zoom en una de sus películas de los años 30, ‘Fiestas profanas, fiestas cristianas’ (1934-35). Aquí puede verse una escena hecha con esta técnica, con unos molinos de viento de Cartagena como fondo. En ésta, aparte del movimiento de rotación, hay un acercamiento de zoom, cuando aún no estaba patentado el invento”.