viernes, 9 de agosto de 2013

Amazon se lanza, con un catálogo de 35.000 obras, a la venta de arte

'Willie Gillie: package from home', Norman Rockwell.


La gallina de los huevos de oro está en la diversidad, y si no que se lo digan a Jeff Bezos. El fundador y director ejecutivo de la compañía de venta de productos online Amazon, apenas 24 horas después de hacerse con el diario 'The Whashington Post', acaba de expandir su negocio al mundo de la venta online de obras de arte. 'Amazon art', que es como se llama el nuevo portal, se presenta como una subcategoría de arte de la firma, con un catálogo inicial de más de 35.000 piezas.   

En Amazon Art los clientes tienen la posibilidad de comprar obras originales y ediciones limitadas de piezas de más de 4.500 artistas y alrededor de 150 galerías. Analizando la web enseguida nos damos cuenta de que no están comprendidas muchas galerías de reconocido prestigio, y de que hay más artistas desconocidos que grandes nombres del mundo del arte. Tal y como afirma el periodista especializado en coleccionismo de arte Miguel Ángel García Vega, "no hay galerías “top”. O sea, los Gagosian, Marian Goodman, David & Zwirner, Matthew Marks, Paula Cooper o Barbara Gladston".

La obra más cara que puede adquirirse en el portal es una pintura del artista norteamericano Norman Rockwell titulada 'Willie Gillie: package from home' por un precio de 4.850.000 dólares. La más barata es una obra de Ryan Humphrey consistente en un billete de un dólar manipulado por el artista. Entre ambos precios hay mucha obra de entre 1000 y 5000 dólares, como una litografía de Georges Braque.

Un punto negro del que se está hablando acerca del nuevo portal es el problema de la autentificación de las piezas. Se cree que este negocio servirá para introducir muchas falsificaciones en el mercado. Acerca de ésto la compañía responde diciendo que cuentan con galerías y marchantes de gran prestigio, y que además investigarán cualquier engaño de este tipo, actuando si es necesario.

La historia de Amazon acerca de la venta de arte por Internet no es del todo nueva. En 1999 la compañía se alió con la casa de subastas Sotheby's para llevar a cabo por un corto período de tiempo, un experimento de venta de piezas a través de la web. Ahora, varios años después, tendrá que competir con otras firmas asentadas en este negocio como Artsy o Artnet. Para ello se ha aliado con la casa de subastas online Paddle8, entre otras compañías.

Erik Fairleigh, portavoz de Amazon, ha explicado a los medios que la escala de comisiones que se llevará la compañía con cada venta, será similar a la que pagan los usuarios en la adquisición de otro tipo de productos que compran en la web: entre un 5 y un 20 por ciento dependiendo del precio de la pieza. 


Amazon Art acaba de nacer. Necesitará tiempo para asentarse como una propuesta de confianza y para tener un catálogo amplio. Lo cierto es que cuenta con el prestigio de una firma que funciona bien en la venta de otro tipo de productos. Además todo lo que sean plataformas de este tipo que ayuden a establecer una comunicación entre el mercado y el consumidor siempre serán bien recibidas para hacer crecer la creatividad y a los artistas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Una ‘visita’ a Luis Buñuel en el Reina Sofía de Madrid

Acaban de cumplirse 30 años de la muerte de Luis Buñuel. Sin embargo, existe un lugar en el que la figura del director de cine aragonés está muy presente y relacionado con muchas otras piezas y artistas de vanguardia. En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid pueden verse varias de sus películas en conexión con el arte moderno. Aprovechemos el treinta aniversario de su muerte para revisitar o conocer por primera vez algunos aspectos de la vida de nuestro cineasta más importante, como sus vínculos con el surrealismo, su etapa en Francia y su trabajo en México. Todo podremos hallarlo en las salas del museo.

El 29 de julio de 1983 falleció el celebérrimo director de cine en México, país en el que vivió desde finales de los años 40. Atrás dejó Buñuel un gran número de películas, todas ellas conectadas con la cultura visual y el arte de la vanguardia. En la exposición de Salvador Dalí que el Museo Reina Sofía inauguró en abril de este año, pueden verse dos filmes fundamentales en su trayectoria: 'Un perro andaluz' (1929) y 'La edad de oro' (1930). Ambas cintas suponen la incursión del aragonés en el surrealismo, movimiento al que llegó Buñuel en compañía de Salvador Dalí. 


La primera de estas películas, 'Un perro andaluz', que se exhibe en la tercera planta del museo, fue escrita en colaboración con el artista catalán, en Figueres. El film es producto del entendimiento entre ambos, una unión que tuvo sus orígenes en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en la que también se alojaba Federico García Lorca. El guión de la película estaba condicionado por el concepto de 'lo putrefacto', que al parecer Dalí ya había utilizado antes de trasladarse a Madrid, según se desprende de su diario de adolescencia.


El cine y lo abyecto

'Lo putrefacto' simbolizaba para Dalí lo arcaico e inactual y se conectaba con la burguesía, así como con lo racional. A modo de visión profética de lo que sería el surrealismo de los años 30, Dalí, en 1927, representó en una pintura las imágenes que luego formarían el imaginario de Luis Buñuel. 'La miel es más dulce que la sangre', que puede verse en el Museo Reina Sofía, presentaba lo que luego Buñuel explotaría en el cine. Las hormigas, los asnos podridos (imagen que tanto Lorca, como Dalí, como Buñuel habían visto tirados en los caminos de los pueblos de provincias), así como esas imágenes conectadas con el sueño, el sexo y el erotismo, estan presentes en 'Un perro andaluz'. El título de la película hacía referencia a Lorca, aunque Buñuel siempre lo negó. El ‘perro’ era el escritor, al que Dalí a instancias de Buñuel, catalogó de animal putrefacto.



Un año después, esta vez gracias a un presupuesto más importante producto del éxito que había tenido en Francia 'Un perro andaluz', Buñuel (esta vez en solitario, aunque con algunas aportaciones de Dalí) realizó 'La edad de oro'. Fue esta película la que hizo que Buñuel se asentara en el mundo del cine francés y fuera aceptado como miembro en los círculos surrealistas. Financiada por los vizcondes de Noailles contó con la colaboración del pintor Max Ernst, que aparecía como figurante en la película. Fue éste el que en 1938, cuando Buñuel trabajaba como director de la sección del Departamento de Cine del MOMA de Nueva York, presenció una pelea entre Dalí y el director aragonés. Al parecer Buñuel se había visto obligado a dimitir de su puesto en el museo americano, como consecuencia de unas declaraciones del pintor catalán en sus memorias –'La vida secreta de Salvador Dalí'– en las que tildaba a Buñuel de izquierdista y ateo. Según Ernst, Buñuel se encontró con el pintor en la Quinta Avenida de Nueva York y le propinó un puñetazo en la cara.


Buñuel, el izquierdista

Fuera o no esta anécdota tal cual como la cuenta Max Ernst, lo cierto es que Buñuel siempre se mostró partidario de la izquierda, catalogándose así mismo como comunista. Durante la Guerra Civil española, Buñuel trabajó desde Francia al servicio de la República. Fue él, el responsable de programar la sección de cine del Pabellón español de la Segunda República, en la Exposición Universal de París de 1937. También elaboró el guión de una película titulada ‘España 1936’, que se proyectó en el pabellón y que consistía en una defensa propagandística de la causa republicana. El director pudo ver en aquella exposición el ‘Guernica’ de Picasso, ubicado hoy en el Reina Sofía. La obra, que refleja el dolor por los bombardeos dela aviación alemana sobre la población vasca, no le agradó al aragonés, quien afirmó que a él, “lo que le hubiera gustado, habría sido bombardear el propio ‘Guernica’". 

Con esta frase, el director arremetía contra el lenguaje críptico que había utilizado Picasso. La obra no era ‘inteligible por el conjunto de la población’, quedando su poder como arma propagandística en entredicho. Este debate acerca de si la creación debía estar al servicio de la transformación de la sociedad o por el contrario debía ser algo puro, ajeno al contexto social, acompañó a Buñuel en su etapa mexicana.


Etapa mexicana

En México, Buñuel realizó gran cantidad de películas empezando en el año 1946 con 'Gran Casino', un profundo fracaso en su carrera. Sin embargo, en 1950, realizó un filme que hoy podemos ver en la segunda planta del museo de arte contemporáneo español, 'Los olvidados'. Una película que se aleja del mundo del subconsciente y de los sueños de su primera etapa, y nos adentra en el campo de la crítica social. 'Los olvidados' narra las miserias de unos jóvenes que se enfrentan a la delincuencia, la pobreza o la soledad de un sistema político represor. Relacionada a veces con el neorrealismo italiano, el filme guarda muchas reminiscencias de su película documental 'Las Hurdes: tierra sin pan' de 1932.

En México Buñuel realizó un total de 21 películas, entre las que se encuentran 'Viridiana' de 1961, rodada en España y ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes de ese año. Ahora, como reconocimiento de su trayectoria en el país de Centroamérica, se acaba de inaugurar un centro de estudios y residencia de artistas en la que fue su casa de la Colonia del Valle, al sur de México DF. El legado del realizador queda así oficialmente custodiado en todos los lugares donde vivió, se formó y trabajó, primero España, luego Francia y Estados Unidos, y finalmente México.

miércoles, 17 de julio de 2013

Sanz Lobato nos permite valorar la imagen de España que no quisimos tener


La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid acoge la exposición 'Rafael Sanz Lobato. Fotografías 1960-2008', una muestra retrospectiva con obra de uno de los mejores fotógrafos de las costumbres y los ritos de nuestro país. La exposición, que se inaugura el 16 de julio, podrá verse hasta septiembre.

Premio Nacional de Fotografía 2011, Rafael Sanz Lobato fue distinguido con este galardón en reconocimiento a toda una trayectoria dedicada a su pasión favorita: inmortalizar la vida. La mención, reconoce el artista, "ha llegado tarde". Para el fotógrafo, su premio favorito han sido los 15 o 16 años que pasó trabajando. Los momentos vividos a solas con su cámara y con la realidad de los distintos pueblos de España en los años 70 le sirvieron de escenario para elaborar algunas de las mejores fotografías del pasado siglo XX.

A la manera de un antropólogo, captó instantáneas de la realidad más sorprendente. Imágenes que retratan a la perfección costumbres y rituales tradicionales de nuestro país. Sanz Lobato trabajó siempre de la misma manera, combinando su profesión ‘alimenticia’ en una empresa americana de aparatos de compresión (trabajo que tuvo en su momento) con su verdadera vocación, que como él mismo decía, era “la de fotógrafo de fin de semana”. El artista escogía un lugar hasta el que trasladarse para capturar imágenes de sus gentes y el fin de semana posterior lo empleaba en su revelado.

En el actual ‘mundillo’ de la fotografía, no sólo destaca su trabajo por la increíble calidad de la temática y por su forma de componer las imágenes, sino por la gran destreza de su técnica de revelado. Sanz Lobato, a diferencia de otros muchos fotógrafos que sólo captan imágenes, se distingue por ser el artífice del resultado final, sobre el papel, de sus instantáneas, tras el proceso en el laboratorio. Un momento importante de la fotografía, el positivado, que requiere destreza y una gran cultura visual, algo que este fotógrafo siempre demostró poseer.



La trayectoria de Sanz Lobato, cuyo trabajo profesional se desarrolló en años posteriores a los 
70, estuvo marcada por el desconocimiento y la indiferencia hacia su producción. Quizás, porque como él mismo declara: "Nunca me interesó el dinero". Sanz Lobato mantuvo durante muchos años contactos con distintas galerías. Sin embargo el reducido formato de sus imágenes "no encajaba bien en la mente de compradores que deseaban tener una de mis imágenes en su salón". Este fotógrafo ha visto siempre con desconfianza la idea de ‘forzar’ los tamaños de sus instantáneas. Además, su dedicación a la fotografía no como negocio, sino como forma de vida, hicieron de él un artista 'outsider', un desconocido, hasta hace relativamente poco tiempo.

Destacan en su obra las imágenes sobre los 'Bercianos de Aliste', una comarca de la provincia de Zamora, de interés histórico por su peculiar forma de celebrar la Semana Santa desde hace más de cinco siglos. Sanz Lobato captó en 1970 una serie de imágenes de hombres del pueblo ataviados con las mortajas que les regalaron sus novias, atuendo que utilizan en las procesiones hasta los 60 años, momento en que abandonan estos 'siniestros' ropajes por sus tradicionales capas. 

Las imágenes de bercianos presentes en la muestra junto con otros muchos de sus trabajos, son documentos doblemente atractivos. Por un lado testimonian la historia de España, al tiempo que ayudan a alimentar la imagen tópica y romántica de un país, atravesado por costumbres ancestrales. Rituales que a ojos extraños fueron y siguen siendo muy atractivos. De hecho, el mismo año en que el fotógrafo captó estas imágenes la revista americana 'Popular Photography' decidió publicar en uno de sus números un porfolio de cuatro páginas con sus instantáneas.

En la actualidad son muchos sus partidarios. La fotógrafa Cristina García Rodero se considera una de las más fieles continuadoras de Sanz Lobato. Para ella, su obra ha sido fuente importante de enseñanza. Las imágenes de García Rodero, sin lugar a dudas, siguen la estela de artistas como Sanz Lobato, que pasados los años 50 desafiaron en España los estrictos parámetros académicos y pictóricos en los que se asentaba la práctica de la fotografía.


Esta exposición antológica tiene, entre otros objetivos, cambiar la valoración que en España ha tenido la fotografía documental y costumbrista.

lunes, 8 de julio de 2013

El Brooklyn Museum de Nueva York recorre este verano la ‘vida, muerte y transformación en las Américas’



El Brooklyn Museum de Nueva York nos descubre durante este verano la muestra ‘Life, death and transformation in the Americas’, confeccionada a partir de 102 piezas pertenecientes a su Colección de 'Artes de las Américas', en la que se muestra la relación de estas obras con la vida, la muerte y la transformación.

La atracción por los ritos antiguos, así como por el poder otorgado a los objetos utilizados en los mismos, es el reclamo en torno al que gira esta exposición. Si a esto le añadimos el componente de muerte y regeneración que se otorga a estas piezas, estamos ante un ‘cóctel’ muy atractivo para todo el que viaje a Nueva York durante este período estival (durante el que estará abierta la muestra) o resida en la Ciudad de los Rascacielos.

Entre las rarezas de la muestra se encuentra una escultura de proporciones humanas, cuidadosamente esculpida a partir de roca de arena extraída de México. Conocida bajo el nombre de 'figura Huastec de la Vida y de la Muerte', cuenta con entre 2.000 y 2.200 años de antigüedad y fue usada como ofrenda ritual. El museo la adquirió en 1937. Representa la vida, por un lado, mientras que, en el reverso, un esqueleto con un corazón en proceso de putrefacción escenifica la muerte. 


También, proveniente de Taos, Nuevo México, nos encontramos con 'Doña Sebastiana. El Ángel femenino de la Muerte', una figura cuya naturaleza, entre mágica y horrenda, hace sentir atracción y estupor al mismo tiempo. ‘Doña Sebastiana’ es un ser esquelético, con un mechón blanco de pelo a cada lado de la cabeza, que sujeta un arco y una flecha sentada en un carro de madera. El mensaje que quiere transmitir esta figura es un 'memento mori', o 'recuerda que vas a morir', de origen cristiano. Se calcula que fue confeccionada entre 1890 y 1910, y pertenece a la congregación de Los Hermanos Penitentes. La pieza es una reproducción en miniatura de la carroza que este colectivo usa para las procesiones de Semana Santa.

Las máscaras de época precolombina, de toda América, son otro de los 'fetiches' más atractivos de la muestra. Una de las piezas estrella es una máscara realizada por un Kwakwaka’wakw (nombre de los artistas de la zona de Alert Bay, en British Columbia), del siglo XIX. Ésta representa a un ‘thunderbird’ o águila de las tormentas, llamada así porque se consideraba que atraía este tipo de fenómenos meteorológicos. La pieza, de tipo mitológica, presenta un aspecto mitad ave, mitad humano, y se la relaciona en la exposición con fenómenos de transformación. Cuando el chamán que la portaba tiraba de las cuerdas sujetas a sus paneles laterales, sus bisagras abrían la cabeza del ave, dejando ver un rostro humano en su interior. Así, a través de una danza ritual, el médium puede moverse, simbólicamente, entre los campos de lo espiritual y lo material. 


Esculturas de las civilizaciones Maya y Azteca, así como telares, tales como el ‘Telar Paracas’, de 2.000 años de antigüedad, conforman el resto de los objetos de esta muestra. ‘Life, death and transformation in the Americas’ nos recuerda que la mayoría del arte visual que ha sobrevivido las Américas es de tipo religioso, desde el punto de vista de su inspiración y de su uso.

lunes, 1 de julio de 2013

Entre lo apolíneo y lo dionisíaco: Robert Mapplethorpe en la galería Elvira González

La galería Elvira González de Madrid nos presenta el trabajo más reposado y clasicista del fotógrafo norteamericano Robert Mapplethorpe. 32 imágenes tomadas entre 1980 y 1989 que dejan atrás los años de ‘sexo, drogas y rock&roll’ de los 60 y los 70 vividos por el artista y nos transportan hasta un mundo de idealizada belleza. Cuerpos esculturales y naturalezas muertas que guardan cierto parecido con la pintura y escultura del XVII, y que estarán presentes en este espacio expositivo hasta el 19 de julio.

Si ‘buceamos’ un rato por Internet, podemos encontrar fotografías increíbles de Robert Mapplethorpe. Hay una, sin embargo, que se distingue por ser paradigmática de la figura del artista. Nos referimos a la del doble retrato (de él y de la que fue su compañera durante muchos años, Patti Smith) apoyados sobre la barra de un ‘antro’ neoyorquino, con la luz reflejada en un espejo como fondo. 

La fotografía, que guarda cierta relación con algunas tomadas en los 80 por el español Alberto García-Alix, es considerada por muchos un fiel reflejo de lo que supuso la figura de Mapplethorpe. Nacido en el barrio neoyorquino de Queens en 1946, el fotógrafo pronto se empapó del espíritu de ‘revuelta’ y ‘creación permanente’ de los 60. Desde 1967 a 1974 vivió con su pareja, la cantante y poeta Patti Smith. Ambos se conocieron en el Pratt Institute of Art, donde Mapplethorpe era estudiante de pintura. Smith trabajó allí durante algún tiempo como modelo, para conseguir dinero extra, al margen de su trabajo en una librería de la Quinta Avenida. 

La cantante fue la primera modelo que posó para Mapplethorpe, siendo ésta quien animó al artista a ganarse la vida como fotógrafo. Nada más encontrarse quedaron prendados el uno del otro, uniéndoles una amistad que se prolongó hasta después de que Mapplethorpe asumiera su homosexualidad. Con Smith el fotógrafo se contaminó de la rebeldía y el ‘spleen’ baudeleriano. Los escritores Jean Genet y Baudelaire fueron dos figuras fundamentales para la inspiración de algunas de las letras de las canciones de Patti Smith, y la famosa portada de su álbum debut, ‘Horses’, es una fotografía de la ‘andrógina’ cantante, tomada por Mapplethorpe.


Los primeros trabajos del artista fueron realizados con una Polaroid en los 70. En éstos Mapplethorpe retrata a personas y ambientes de la escena ‘underground’ del Nueva York de la época (muchos de ellos se movían en torno a la ‘Factory’ de Warhol), dando paso en los 80 al tipo de fotografías expuestas en la galería Elvira González. En la muestra vemos cuerpos atléticos desnudos, que retienen por un lado cierta transgresión de su obra anterior, pero que, al mismo tiempo, incorporan una composición y una puesta en escena de tipo clasicista. 

Además, la fecha elegida por la galería para iniciar el recorrido de la obra del fotógrafo (1980) coincide con el momento de su encuentro con la físicoculturista Lisa Lyon, la primera mujer ganadora de un concurso de físicoculturismo en los Estados Unidos. Fruto de aquel intercambio surgió toda una serie de retratos, una película y un libro titulado ‘Lady, Lisa Lyon’, a los que se hace referencia en la exposición. La recurrencia a esta modelo de físico masculinizado por parte de Mapplethorpe nos adentra también en el campo de la identidad sexual y el transgénero, conceptos relacionados con la teoría ‘queer’ y el feminismo que encierran un mensaje crítico, debajo de una apariencia supuestamente sobria.

El detalle de estas fotografías de los 80, realizadas con la elegancia del blanco y negro, fueron hechas por Mapplethorpe, en su mayoría, en el loft que éste poseía en el 35 West 23rd Street de Nueva York. El estudio fue un regalo de su compañero sentimental y comisario de arte Sam Wagstaff, el cual le había dado al fotógrafo 500.000 dólares para comprar el espacio. Se trataba de un laboratorio para la creación, que fue muy fructífero hasta 1989, año en que el fotógrafo fue sorprendido por la muerte, consecuencia de varias complicaciones derivadas del sida que había contraído años antes. 


La muestra se inscribe dentro del festival de fotografía PhotoEspaña 2013.